¿Cómo ser feliz? Maneras prácticas de potenciar una mentalidad positiva
La felicidad es lo que todos desean en la vida. Sin embargo, el camino hacia la felicidad puede volverse complicado, especialmente cuando la vida te lanza una serie de obstáculos. Cuando lidias con mucho estrés y te sientes abrumado, no es fácil encontrar alegría y felicidad genuinas.
¿Pero qué pasaría si tuviéramos más control sobre nuestra felicidad? ¿Y si nos empujáramos deliberadamente a ser más felices y optimistas? ¿Haría esto que nuestras vidas fueran diez veces mejores?
En este artículo, profundizaremos en la ciencia de la felicidad y cómo podemos convertirnos intencionalmente en personas más felices para mejorar nuestros días.
La felicidad es un estado mental. Experimentas emociones, pensamientos o estados de ánimo positivos cuando te sientes feliz. Esta experiencia positiva supera las emociones o sentimientos negativos que puedas tener, creando un desequilibrio positivo en tu estado mental.
La felicidad también está relacionada con tu satisfacción y logros en diferentes áreas de tu vida, como relaciones, trabajo o actividades creativas.
Los estudios muestran que aquellos que se perciben a sí mismos como felices tienen una mejor calidad de vida, independientemente de su estatus social. Además, las personas felices tienden a vivir más tiempo, ser más saludables y tener relaciones más significativas.
El cerebro es un órgano en constante cambio moldeado por nuestras experiencias. Tiene una propiedad llamada neuroplasticidad, que le permite reconfigurarse, reorganizarse y formar nuevas conexiones cerebrales. Esto significa que nuevas experiencias y entrenamientos pueden cambiar el cerebro para mejor. Por lo tanto, puedes entrenar tu mente para ser feliz y reconfigurar tus pensamientos a tu favor.
Los neurocientíficos y psicólogos coinciden en que la felicidad es una experiencia subjetiva, y lo que te trae alegría a ti puede no necesariamente traer el mismo nivel de emoción y satisfacción a otros. De hecho, si preguntas a tus amigos cuál es su idea de la felicidad, podrías sorprenderte de cómo difiere de la tuya.
A pesar de nuestras diferencias en la idea de lo que es la felicidad, hay técnicas universales respaldadas por la ciencia que puedes hacer para impactar positivamente tu cerebro y mejorar la neuroplasticidad.
El ejercicio es un alimento para el cerebro. Cuando haces ejercicio regularmente, inunda tu cerebro con el Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (BDNF), una proteína que promueve nuevas conexiones cerebrales. Niveles más altos de BDNF están relacionados con la mejora de los síntomas de depresión y mejores funciones cognitivas.
Además, el ejercicio tiene una serie de efectos hormonales en tu cuerpo, como la liberación de endorfinas, hormonas que pueden ayudarte a regular el dolor y reducir el estrés. Hacer ejercicio también mejora tu autoestima y confianza, haciéndote más resistente al estrés y sintiéndote feliz contigo mismo.
Aquí hay un plan que te ayudará a estar feliz con los resultados:
La serotonina y la dopamina son neurotransmisores que regulan significativamente el estado de ánimo, las emociones y el bienestar general.
Estas actividades pueden ayudar a aumentar tus niveles de serotonina y dopamina:
- Haz ejercicio regularmente
- Practica la atención plena y la meditación
- Rodéate de personas positivas
- Haz yoga durante 30 minutos
- Recibe un masaje de relajación
- Lee libros
Seguir una dieta saludable es otra forma de aumentar tu felicidad. Los estudios han demostrado que una dieta rica en frutas, verduras y granos enteros, como la que se encuentra en la dieta mediterránea, puede mejorar tu estado de ánimo y reducir tu riesgo de depresión. Por el contrario, una dieta alta en alimentos procesados, azúcar y grasas saturadas puede aumentar tu riesgo de depresión y ansiedad.
Aún más interesante es que el 90-95% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino. La serotonina se deriva del triptófano, un compuesto que se encuentra en plátanos, huevos, queso, nueces y semillas. Un desequilibrio en tu dieta y la falta de triptófano pueden llevar a la irritabilidad, mala concentración, impulsividad, ansiedad y muchos más.
Así que alimenta tu cuerpo con alimentos nutritivos que te ayudarán a sentirte bien desde adentro hacia afuera.
Cuando estás tenso, tu cuerpo se endurece, tu ritmo cardíaco se acelera y los pensamientos pueden inundar tu mente. A menudo, esto nos hace sentir que no estamos en control, lo que resulta en sobrepensar y más estrés.
Una forma de calmar estas reacciones es tomar respiraciones largas y profundas. Los ejercicios de respiración lenta pueden activar el sistema nervioso parasimpático, ayudándonos a gestionar nuestros niveles de estrés y sentirnos a gusto.
Aquí está cómo:
- Cierra los ojos. Mantente quieto y concéntrate en tu respiración.
- Toma una respiración lenta y profunda por la nariz.
- Exhala lentamente por la boca con los labios fruncidos.
- Repite este proceso durante 4 a 5 ciclos más o hasta que empieces a sentirte más tranquilo.
Establecer y alcanzar metas es una forma poderosa de aumentar tu felicidad. Cuando estableces una meta, te das algo por lo que trabajar y un sentido de propósito.
También es esencial gestionar tus metas y cumplir las promesas que te hiciste a ti mismo. Al honrar tus promesas y alcanzar tus metas, construyes gradualmente autoeficacia: tu creencia en ti mismo.
Establece metas alcanzables para ti, sin importar cuán altas o pequeñas sean, ya sea completar un desafío de fitness, aprender una nueva habilidad o asumir un nuevo proyecto en el trabajo.
Ser agradecido tiene un profundo impacto en nuestras actividades cerebrales. Un estudio de 2008 encontró que pensar y sentir gratitud activa diferentes partes del cerebro responsables de la recompensa y el placer. Cuanto más pensamos en pensamientos de gratitud, mejor y más felices nos sentimos.
Practicar la gratitud puede convertirse en un hábito cuando se hace de forma rutinaria, convirtiendo el pensamiento positivo en un estilo de vida. Una excelente manera es escribir de 5 a 10 cosas por las que estás agradecido diariamente. Te sorprendería darte cuenta de cuánto das por sentado.
Dormir adecuadamente permite que tu cuerpo descanse y se recargue, lo que lleva a una mejora en la función cognitiva, la regulación del estado de ánimo y la reducción del estrés. Los adultos generalmente necesitan de 7 a 9 horas de sueño por noche, y establecer una rutina de sueño consistente puede mejorar la calidad del sueño.
Tener un sueño significativo te permite tener más energía y hacer más cosas que agregarán valor a tu vida. Las personas felices tienden a tener niveles de energía más altos, y las personas con más energía son más felices que las demás. Un estudio de 2006 realizado por investigadores de Princeton encontró que la calidad del sueño está relacionada con una mayor satisfacción vital. Un estudio reciente de 2022 también encontró que las personas que duermen 6 horas o menos son menos felices y tienen más probabilidades de desarrollar síntomas de depresión.
Sonreír es una forma de expresar felicidad. Sin embargo, la investigación muestra que también podría ser al revés. Sonreír provoca la liberación de más dopamina en el cerebro, lo que también puede influir positivamente en las emociones.
Cuando te sientes bajo o abrumado por el estrés, no está de más tomarte un momento y sonreír para despejarte de tu situación. A veces, podría ser el primer paso para sentirte mejor gradualmente o para sobrellevar el día.
Pasar tiempo al aire libre puede influir en las estructuras cerebrales y mejorar el estado de ánimo, incluso si eres un introvertido. Los investigadores encontraron que el tiempo pasado al aire libre activa áreas en el cerebro asociadas con la planificación, la concentración y la psique en general. Así que la próxima vez que te sientas estresado o abrumado, considera salir a caminar para despejar tu mente; ¡también es bueno para tu condición física!
Realizar acciones específicas para influir en tu cerebro puede aumentar tu nivel de felicidad. Por supuesto, muchas cosas pueden impactar nuestro bienestar mental, y es crucial buscar ayuda profesional si estás luchando con un trastorno psicológico. Pero para la tristeza cotidiana, tienes la capacidad de cambiar las cosas y comenzar a sentirte mejor.
La felicidad no se trata solo de tener posesiones materiales o alcanzar ciertos hitos en la vida. Se trata de cuidar de ti mismo, establecer metas alcanzables y participar en actividades que promuevan la felicidad y el bienestar. Al incorporar ejercicio, alimentación saludable, cumplimiento de metas, y actividades que aumenten la dopamina y la serotonina en tu rutina diaria, puedes dar pasos hacia una vida más feliz y plena.
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